EL MAESTRO QUE PROMETIÓ EL MAR
Cuando Sergio dijo que íbamos a hablar de El maestro que prometió el mar, yo ya la había visto en casa. Las pelis sobre maestros siempre me llaman un montón la atención, así que un día la puse y me sorprendió bastante. Esta vez, al verla desde una perspectiva como futura profesora, me ha hecho pensar más.
La historia va de Antoni Benaiges, un maestro que llega a un pueblecito súper pequeño de Burgos, en 1935, y empieza a enseñar de una forma totalmente diferente a la que estamos acostumbrados ahora. Está inspirado en la pedagogía Freinet, que defendía que los niños aprendieran a través de la experimentación, la palabra propia, la creatividad y el trabajo cooperativo. En una España rural donde los niños apenas tenían oportunidades y donde la escuela era muy rígida, la propuesta de Benaiges resultaba casi revolucionaria.
Los niños, en aquel entonces, no sabían nada, y él les anima a escribir, a imaginar, a decir lo que piensan, a observar el mundo... Incluso a crear sus propios textos con una pequeña imprenta. Me llamó mucho la atención cómo los niños iban ganando seguridad y alegría simplemente porque alguien les escuchaba de verdad. Y un día, el profesor decide prometerles ir a ver el mar, por eso se llama “el maestro que prometió el mar”. He de decir que me pareció precioso, porque muchos ni siquiera sabían cómo era y aun así les hacía ilusión solo imaginarlo.
Mientras la veía pensaba que ojalá algún día pueda ser una profe que motive así. No hace falta hacer cosas enormes, simplemente conseguir que los niños tengan ganas de aprender y se sientan escuchados. En mi caso, como futura profesora, cogería el estilo Freinet y crearía “textos libres”, donde los niños pudieran escribir o dibujar lo que quieran y luego lo compartirían. De esta forma, los niños verían que su opinión tiene valor. Además, me gusta la idea de crear diferentes rincones y que ellos puedan elegir qué quieren conocer. Por ejemplo, un rincón de lectura, de juegos, de experimentos… Y así se motivan al tener autonomía a la hora de elegir que quieren explorar.
Aunque la película tiene momentos duros por la época en la que está ambientada, también deja una sensación muy bonita sobre el valor que puede tener un maestro en la vida de sus alumnos. No solo enseña contenidos. Creo que todas las personas en algún momento, han tenido a un profesor/a que les ha dejado una huella emocional, y en mi caso, aspiro a ser como ella.
En resumen, es una peli que te hace pensar y que, si te gusta la educación, te llega un poquito más de la cuenta. Y, sobre todo, te ayuda a ir imaginando qué tipo de profesor quieres ser. En mi caso, me ha hecho darme cuenta de cuál podría ser mi futura forma de enseñar: una pedagogía que escucha, que les deja espacio para tener creatividad y que cree en cada alumno.

A mi también me gusto mucho la película! Y me parece muy interesante lo que has puesto de que "No hace falta hacer cosas enormes, simplemente conseguir que los niños tengan ganas de aprender y se sientan escuchados" tienes toda la razón, y yo también espero llegar a ser una profe que motive a sus alumnos.
ResponderEliminarEstoy totalmente de acuerdo contigo, es una película muy bonita que sobre todo a nosotros como futuros maestros nos toca un poco más de cerca. Me acuerdo que me recomendaste que me la viera cuando se dijo que había que verse la película y me alegro mucho de haberte hecho caso porque me hizo reflexionar mucho y me ha encantado!!
ResponderEliminarMe encanta la idea de hablar sobre la película! Y sobretodo tu reflexión de pensar que algún día te gustaría ser así, ya que me parece algo muy inspirador.
ResponderEliminarQue entrada más bonita! Me encanta cómo conectas la historia de Antoni Benaiges con tu propia motivación para enseñar. Se nota que la película te llegó al corazón y que valoras lo importante: motivar a los alumnos, hacer que se sientan escuchados y despertar su curiosidad. Serás una gran profesora!
ResponderEliminar¡Qué ganas me has dado de verla! Yo todavía no la he visto pero después de leerte se me han puesto los pelos de punta solo con imaginar esas escenas del mar que ni conocían y cómo los niños se ilusionaban igual. Me parece precioso eso que dices de que no hacen falta grandes gestos, solo que se sientan escuchados y con ganas de aprender.
ResponderEliminarCoincido contigo en que lo más impactante de la película es cómo Antoni Benaiges motiva a los niños despertando su imaginación y ganas de aprender. También me parece muy inspirador que conectes la historia con tu deseo de ser docente, mostrando que la educación va más allá de los contenidos y puede tener un gran impacto en la vida de los alumnos.
ResponderEliminarMe parece súper bonita la manera en la que conectas tu vocación como maestra con esta película.
ResponderEliminarUna película muy interesante, me gusta el entusiasmo ncon el que hablas de ella
ResponderEliminarAinara, me ha gustado mucho tu entrada porque tus pensamientos me recuerdan a los míos, yo también había visto la película y como tu dices no es lo mismo para alguien que quiere dedicarse a esta bonita profesión, que para alguien que no. Ojala algún día llegar a ser tan buen profesor como Antoni Benaiges, no solo por su dedicación, sino por lo que despertaba en los niños: el querer saber más.
ResponderEliminarQué bonito lo cuentas. Esa película también me tocó muchísimo. Te hace recordar que, incluso en contextos difíciles, un maestro puede cambiar vidas simplemente creyendo en sus alumnos.
ResponderEliminarSeguro que en un futuro si que acabas siendo una profe que motive así a sus alumnos
Yo no había oído hablar de esta peli nunca y cuando la propuso Sergio me pareció muy muy bonita y emotiva, al igual que tú considero que todos deberíamos de haber tenido un maestro que no se limitase a enseñarnos contenidos sino también a creer en nosotros mismos y en nuestro talento a pesar de vivir una situación tan complicada. Admiro mucho su trabajo y ojalá que algún día yo como futura docente pueda ser igual que Antonio Benaiges. Gracias por dar voz a lo que todos pensamos Ainara.
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